DIEZ ERRORES QUE PUEDEN LLEVAR UN PROYECTO DE NEGOCIO A MAL PUERTO

by Darío Franco on 25 mayo, 2010 · 0 comments

Desarrollar un plan de negocio y dejarse guiar por él, estudiar la competencia, realizar un análisis de mercado… Son algunos de los consejos y recomendaciones básicas cuando se pretende emprender un negocio. Nada que no se aprenda con una consulta a las Cámaras de Comercio. Sin embargo, el salto de la teoría a la práctica no es sencillo y salir al mercado supone encontrarse con algún escollo imprevisto.

¿Cuáles son los errores más frecuentes? ¿Cómo se pueden evitar antes de que se produzcan? elEconomista ha recopilado los 10 errores y dificultades más frecuentes que pueden llevar un proyecto emprendedor al fracaso, a través de la experiencia de doce emprendedores.

1. No saber aclimatarse a las funciones de empresario

Ser empresario conlleva adquirir nuevas funciones y rutinas, entre ellas la gestión de licencias, trámites, administración, burocracia… No saber adaptarse a este rol de gestión puede derivar en un fracaso emprendedor.

“La parte administrativa es la que más cuesta: lidiar con el papeleo, los contratos… Es algo que requiere tiempo”, reflexiona Javier Garrido, uno de los fundadores de El ajuar de María, pyme especializada en la fabricación de vajillas.

Coincide en ello María José Estrella, impulsora de Maralis: “No es lo mismo conocer el funcionamiento del mundo empresarial que el oficio de empresario. Tienes que ir aprendiendo día a día”.

Juan Antonio García, fundador de la productora Noosferamedia, también señala que “tienes que ir poniéndote al día en cosas nuevas que no conocías. Si nunca has sido empresario antes, cuesta”.

2. Confiar en la buena voluntad de socios e inversores

Un segundo escollo que se puede encontrar en el camino viene derivado de la relación con socios e inversores. En este sentido Sergio Medina, director de Tuymilmas, lo tiene claro: “No voy a tener una posición minoritaria en los negocios en los que me implique”.

Ésa es la lección que aprendió de sus proyectos empresariales anteriores. “En su día me equivoqué en confiar en la buena voluntad de la gente. Tuve socios que dejaron de lado el negocio y yo no tenía capacidad de hacer fuerte mi presencia para reconducirlo. Veía que se iba a hundir y no podía hacer nada. Ahí pequé de inocente”.

3. Descuidar la persona en quien se delegan algunas funciones

Un tercer error, derivado del anterior, tiene que ver con la selección de la persona adecuada sobre la que delegar varias funciones.

Gabriel Alemany, creador de la tienda de material deportivo Basketspirit, considera que al principio es necesario estar muy encima del proyecto: “Si no ves de primera mano lo que está pasando no puedes diagnosticar la situación. Y cuando te das cuenta es demasiado tarde. He ido aprendiendo cosas, como por ejemplo que tienes que estar encima de lo que hace tu asesor, por más que lo haga con buena voluntad. No puedes dar nada por sentado“.

4. Descuidar la oferta de profesionales disponibles

Federico Martín tuvo una idea: construir casas de madera prefabricadas como solución habitacional. Así fue como montó Casamisura. Pero encontró un escollo: “En España la arquitectura en madera es optativa en la carrera, por lo que no había muchos especialistas y tuve que dedicar mucho esfuerzo a encontrar uno”.

La lección que se desprende de su experiencia es que no se debe descuidar la oferta de profesionales disponibles en el mercado antes de aventurarse con un negocio que requiera una especialización técnica.

5. No saber romper la barrera del intrusismo sectorial

Se puede tener una buena idea, un plan de negocio bien estudiado, poner en marcha una estructura fiable… pero encontrarse con la dificultad de acceder a proveedores y socios comerciales por ser nuevo en el sector.

“A nosotros directamente hubo empresas que no nos hicieron caso cuando fuimos a pedirles presupuesto”, recuerda Ataulfo Arróspide, fundador de Noñoño, una pyme especializada en el sector textil, donde aterrizó sin experiencia.

6. Dejarse seducir por la imagen de marca

Al iniciar un nuevo proyecto empresarial hay que poner en marcha muchos frentes. ¿A cuál hay que dedicarle más recursos?

Maica Malavé cree que, en su caso, “quería que la imagen de mi empresa fuera espectacular y me gasté lo que no estaba escrito en crear la imagen corporativa. Me dejé deslumbrar”, dice sobre su empresa de delantales.

7. Poner los gustos personales por encima del mercado

Lo que le gusta a un emprendedor puede que no sea lo que le guste a los consumidores. En este sentido, dejarse llevar por las preferencias personales -especialmente en la selección de productos- en lugar de analizar las demandas del mercado es un error que puede dejar el proyecto en una difícil situación.

Es lo que les sucedió a María Luis Fernández de Loaysa y su socia cuando montaron La Bañista, una tienda de antigüedades donde se puede comprar ropa y complementos con historia. “Al principio, comprábamos prendas y objetos que luego nos costaba vender. Creo que nos equivocamos de criterio a la hora de escoger”, afirma esta emprendedora. “Hemos ido aprendiendo a ser más selectivas, a comprar más artículos y de más calidad”.

8. No contar con que un mercado global conlleva negociar en otros idiomas

Operar en un mercado global significa enfrentarse a la barrera idiomática. Los responsables de Tot a Lot, una pyme que diseña ropa para bebés gemelos, se dio cuenta de ello “cuando tuvimos que contratar la confección de los patrones en Portugal”, dice Daniel Bezares, uno de sus socios fundadores.

“La interacción con otro idioma complica y eso nos ha provocado muchas idas y venidas en los primeros prototipos”. Más aún si se trata de buscar proveedores asiáticos. Esto también se aplica a los consumidores, especialmente si el producto o servicio se quiere sacar al mercado exterior.

9. No darse cuenta de cuándo se ha llegado al fracaso

Uno de los errores en los que incurren muchos emprendedores es no darse cuenta de cuándo ha llegado el momento de echar el cierre. Si la facturación y ritmo de ventas no cumple el plan de negocio es una señal de aviso.

Otra es marcarse plazos, como hace Daniel Aguirre, un emprendedor que ha lanzado varios proyectos relacionados con arte y showrooms. “No todo lo que hagas va a salir bien. “Si lanzas un negocio y a los tres meses ves que no funciona, lo mejor es cerrarlo y probar con otra idea, de lo contrario acabas perdiendo tu tiempo y tu dinero”, es la lección que él ha aprendido.

10. Esperar demasiado en dar el primer paso

A veces se tiene la idea, la inversión y el modelo de negocio… pero se demora demasiado en dar el primer paso, lo que puede dar ventaja a la competencia.

Daniel Mediavilla, fundador del portal de cashback eBonus, cuenta que “tardé mucho en dar forma a mi idea y cuando me lancé ya habían surgido otras empresas similares”.

Fuente: elEconomista

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