Llegada a Portsmouth y fin del viaje

by Darío Franco on 1 noviembre, 2011 · 2 comments

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El lunes el ferry salía a las 14:00 horas, así que por la mañana le quité las alforjas a la bici y fui a dar una vuelta por el Palacio de la Magdalena. Sin esos kilos de más, ¡parecía que volaba!. El palacio se encuentra en una zona privilegiada y los santanderinos lo aprovechan para ir a pasear o hacer deporte, especialmente en días despejados como el del lunes. Desde sus acantilados, tenemos unas vistas estupendas al Atlántico y a la playa de El Sardinero.

En la cola para entrar al ferry, conocí a un inglés de unos treinta años que, al igual que yo, también llevaba una bici cargada con alforjas. Le conté mi viaje y él me explicó que llevaba viajando tres meses y que ahora volvía al Reino Unido a trabajar. Él y su novia se habían recorrido toda la costa oeste de Francia, habían entrado a España por Roncesvalles y en Santander él cogía el ferry, y ella continuaba por el Camino de Santiago hasta Santiago de Compostela. ¡Y lo mío ya me parecía mucho! Es un hecho que cada vez más gente opta por el cicloturismo como una buena forma para viajar, hacer deporte y estar más en contacto con la naturaleza, las personas y el entorno.

Nos subimos al Pont-Aven, un ferry con todo tipo de servicios: restaurantes, cafeterías, tiendas, piscina, salas para tomar un aperitivo mientras tocaban el piano o cantaban en directo, un salón recreativo,… Estuve varias horas por la cubierta intentando avistar el soplido de algún cetáceo, pero no hubo suerte :-(. Sólo un par de medusas rosas de un tamaño considerable. Lo que me llamó la atención, fue ver aves a cientos de kilómetros de tierra firme, posadas en la inmensidad del océano. Al final de la tarde me compré la revista NewScientist y mientras la estaba leyendo, empecé a notar un poco de mareo. De repente, parecía que el barco se movía más de lo habitual. No quería ser el único marinero de agua dulce que se mareara, así que me fui a dormir y a la mañana siguiente, me desperté convertido en todo un lobo de mar. Si no me concentraba en ello, ¡apenas notaba el balanceo!. Es cuestión de tiempo. Pasadas unas horas, el cerebro omite las señales del oído interno, dejas de percibir el movimiento del barco y la sensación de mareo desaparece.

A las 13:00 h (hora de UK) del martes 1 de noviembre, estaba entrando en el puerto de Portsmouth, pasando muy cerca de la Spinnaker Tower y de los famosos navíos HMS Warrior y HMS Victory. El viaje llegaba a su fin.

Resumen del viaje en cifras:

8 provincias españolas
2 países
1 ferry
3 vías verdes
984 km en bici
2.036 km en total (bici + ferry)
1.254 m de cota máxima en el Puerto de Maranchón (Guadalajara)
5.783 m de incremento de elevación
10 etapas en bici
13 días
2 chaparrones
14 sellos en el Salvoconducto
3 Gelocatiles
2 caídas
3 grandes sustos
Más de 40 litros de bebidas isotónicas
1 pinchazo
178 fotos
1 experiencia inolvidable
1 sueño hecho realidad

Para finalizar, unas frases que me dijo un gran amigo poco antes de zarpar del puerto de Santander:

“Al final de la última etapa es cuando empieza el viaje de verdad … Cada pedalada en busca de tu camino, ha sido importante para gente que cree en ti … Nunca dejaremos de pedalear.” 😉

La foto que encabeza el artículo es de la Spinnaker Tower vista desde el ferry a mi llegada a Portsmouth. Esta última foto es de un mascarón de proa ubicado en las inmediaciones del Palacio de la Magdalena en Santander. Se puede ver una selección más amplia de fotos del viaje haciendo click aquí.

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Abdón noviembre 3, 2011 a las 23:01

Hola Darío, enhorabuena por la aventura, la verdad es que cuando nos comentastes lo que ibas a hacer pensamos en darte una paliza.., je je je. Pero ahora viendo tú narración, las fotos y las vivencias, a uno le entra una envidia sana.

Sólo me queda que hacer el mismo recorrido, pero corriendo, con dos co…….

Al final no te pude llamar, pero espero que te vaya todo bien por UK. A ver si cuando vengas a Alicante te pasas por aquí y nos hacemos unas chuletillas a la piedra en El Patio.

Un abrazo

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Darío Franco noviembre 3, 2011 a las 23:29

¡Cuenta con esa carne a la piedra acompañadas de patatas a lo pobre! De momento todavía estoy recuperándome del palizón de bici y aclimatándome a la nueva situación en UK. El viaje ha sido duro pero muy gratificante. No descarto hacer algo parecido en un futuro. Ya te avisaré :-D. Ir haciendo un hueco a finales de diciembre y nos pegamos una comilona en El Patio.

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