Marie Curie | Por amor a la ciencia

by Darío Franco on 8 noviembre, 2011

Post image for Marie Curie | Por amor a la ciencia

Ayer 7 de noviembre, fue el 144 cumpleaños de Marie Curie y Google le dedicó uno de sus logos a nivel global. Al verlo, me acordé de un artículo que leí en la revista Success hace unos meses sobre el perfil de esta gran científica y he querido hacerle un pequeño homenaje con este artículo.

Maria Salomea Skłodowska, quien después sería conocida como Marie Curie, nació en Varsovia el 7 de noviembre de 1867 en una época en la que Rusia hacía todo lo posible por extinguir el idioma y la cultura polaca, como prueba de su dominio sobre Polonia. Los padres de Marie le dieron mucha importancia a la educación de su hija, pensaban que el conocimiento era lo único que los rusos no les podían quitar. A la edad de diez años, Marie perdió a su madre debido a la tuberculosis. La pequeña se volcó en sus estudios recordando a su madre cuando le decía que el conocimiento era más valioso que las posesiones materiales. A los 15 años terminó el instituto y quiso continuar con sus estudios, pero las universidades polacas no aceptaban a mujeres. Sus deseos de seguir aprendiendo hicieron que se uniera a una asociación educativa, secreta e ilegal, para mujeres de Varsovia que quisieran continuar estudiando aunque fuera en la clandestinidad. Eran unas 1.000 mujeres que tenían que ir cambiando constantemente de ubicación para no ser descubiertas por la policía rusa.

“Se me enseñó que el camino del progreso no sería rápido, ni fácil.”

Bronia, una hermana mayor de Marie que quería ser médico, se iría a París a estudiar en la escuela de medicina. Mientras tanto, Marie trabajaría como institutriz para mantenerla. Cuando Broina se graduó como médico y empezó a trabajar, le devolvió el favor a Marie quien se fue a vivir con ella y pudo asistir a clases de física y matemáticas en La Sorbona. Ella era una de las dos mujeres que querían licenciarse en física. Finalmente Marie obtendría la licenciatura en física y matemáticas.

“En la vida no hay que tenerle miedo a nada, solo hay que entenderlo. Ahora es el momento de comprender más para que podamos temer menos.”

En 1894, Marie conoce a Pierre Curie un prestigioso científico y profesor en la Escuela de Física y Química Industrial de París. Se casaron un año después y Pierre animó a Marie a investigar sobre el uranio y la radiación para su tesis doctoral. Marie empezó a medir la capacidad que tiene el uranio para emitir radiación. Utilizaba un electrómetro, un aparato que inventó Pierre y que medía pequeñas corrientes de electricidad. Ellos no lo sabían, pero lo que estaban midiendo encerraba un peligro mortal. En 1898, los Curies descubrieron el radio, una nueva sustancia 900 veces más radiactiva que el uranio puro. En pocos meses más descubrieron el polonio -cuyo nombre viene de la tierra natal de Marie- una sustancia con una radiactividad 400 veces superior a la del uranio. Un año después, Pierre descubrió que un contacto prolongado con el radio podría quemar la carne y probablemente matar células cancerígenas. En 1903, Marie recibió su doctorado en ciencias por La Sorbona siendo la primera mujer de Francia en conseguirlo. Ese mismo año, el Comité del Nobel otorgó a Henri Becquerel -descubridor de la radiactividad- y a los Curies, el Premio Nobel de física.

“Primer principio: Nunca dejarse vencer por personas o por eventos.”

Pierre murió en 1906 atropellado por un coche de caballos al cruzar una calle de París. Marie quedó sumida en un profundo estado de depresión. Se centró en sus estudios científicos, lo que le ayudó a superar la muerte de Pierre. En los próximos años la Universidad de París y el Instituto Pasteur crearon el Instituto del Radio, un laboratorio para el estudio de la radiactividad y sus aplicaciones en física, química, biología y medicina. Marie trabajó como supervisora de lo que hoy se conoce como el Instituto Curie, uno de los mayores centros del mundo para la investigación del tratamiento avanzado del cáncer. En 1911 recibió un segundo Premio Nobel por aislar radio puro. Pero dos años más tarde, se declararía la Primera Guerra Mundial.

“Es difícil de creer que después de tantas décadas de desarrollo, la raza humana todavía no sabe cómo resolver las dificultades si no es con la violencia.”

Marie quiso ayudar a Francia, su país adoptivo, e inventó un aparato de rayos-X portátil para que lo médicos franceses en los campos de batalla, pudieran localizar proyectiles y huesos rotos en los cuerpos de los soldados heridos. También obtuvo la licencia para conducir una ambulancia y los vehículos de las unidades móviles de rayos-X. Después de la guerra, enseñó a los médicos americanos a utilizar los rayos-X, escribió Radiología en La Guerra y continuó con el desarrollo del Instituto del Radio.

Desafortunadamente, Marie no era consciente de los peligros de la radiactividad. Trabajó con sustancias radiactivas que le provocaron, insensibilidad y parálisis en los dedos, pitidos constantes en los oídos, cataratas, fatiga y otros efectos secundarios. Después que 15 trabajadoras de una fábrica americana murieran por exposición a la radiación mientras pintaban esferas de relojes que brillaban en la oscuridad, Marie implantó medidas de seguridad en el instituto para que se utilizaran protectores de plomo y no se tocara el radio con las manos desnudas. Con el tiempo, la exposición a la radiación tuvo un efecto devastador en Marie. Falleció el 4 de julio de 1934 a la edad de 66 años. Muchos científicos se asombran de cómo pudo vivir tanto tiempo, ya que la radiación había contaminado todo lo que ella tocaba: su libro de notas, ropa, muebles, instrumentos, etc. Pero Marie creía que su deber como científica era progresar en sus investigaciones para crear un mundo mejor, a pesar del coste.

Share Button

Comments on this entry are closed.

Previous post:

Next post: